Confesiones sin café con leche

My Photo
Name: Hélène
Location: Argentina

"La que murió de su vestido azul está cantando. Canta imbuida de muerte al sol de su ebriedad. Adentro de su canción hay un vestido azul, hay un caballo blanco, hay un corazón verde tatuado con los ecos de los latidos de su corazón muerto. Expuesta a todas las perdiciones, ella canta junto a una niña extraviada que es ella: su amuleto de la buena suerte. Y a pesar de la niebla verde en los labios y del frío gris en los ojos, su voz corroe la distancia que se abre entre la sed y la mano que busca el vaso. Ella canta." Alejandra Pizarnik

Friday, September 05, 2008

Fin

Sonia lo decidió ahí mismo, bajo la ducha. Lo dejó irse a Bruno, como quien deja ir el sudor con el agua que cae por los hombros. Y el agua, y Bruno, de los hombros al pecho, del pecho al ombligo, sorteando el sexo, vía muslo izquierdo, empeine, bañera. Rumbo al desagüe, rumbo al río, rumbo a la distancia insuperable, a la otredad definitiva, a la lejanía resignada, al nunca, pero nunca.
Y así fue. No habrá cambios exóticos, Sonia no quiere. Volverán a verse, como siempre, habrá abrazo y palabras dulces, pero ambos serán otros. Sonia habrá perdido eso que de ella era para Bruno, y Bruno todo lo que Sonia construyó de él. Y serán otros, y serán los mismos, los mismos.

Fin.

Monday, July 21, 2008

callecita

En esa misma calle, sin faroles, sin baldosas, tantas sombras ajenas que anduvieron escupiendo iniquidades. En esa misma calle, pibe, en esa misma esquina. Acà no hay tiempo para soledades.
La angustia me quedò chica, como el calzado, y andar descalza, es andar, cuando menos.
Se me gastaron las palabras de tan repetidas, tienen gusto a viejo, no quiero ni decirlas. Y vos miràs de reojo, esperando ya no verme. Me vas a ver igual, como nos vemos todos, nos olemos, nos tocamos, no hay otro lugar por donde deambular.
Yo, mi propia sombra, que no dice, que no pide, que no nada, de nada.
Si te supieras sombra, como me sè yo, no andarìas arqueando la espalda, para no verme, porque te darìas cuenta de la mirada que todo lo atraviesa, esa mirada que te mira, que me mira, que me mira a travès tuyo, y lo mismo de mi parte.
¿Còmo ver si es noche? ¿Còmo mira sin farol? Y, pibe, asì son las cosas, se ve igual, en lo oscuro, se ve con otros ojos, que te salen del riñòn, que atraviesan paredes y pieles, que penetran que duelen, que lloran a escondidas.
Y de este lado puedo, podès, mirar la pared sin atravesarla, leer lo marcado, lo gritado. Lo que se creyò primero, y ni siquiera era ùltimo, pero era, cumpa, era.
Volverè a chocarme, no hay duda, con vos, con tantos otros. Si todos nos arrastramos por la misma pobredumbre, como si estar de cara al suelo nos permitiera respirar mejor, o no golpear nuestra cabeza con ese techo que se estima tan bajo. Yo, ... no estoy tan segura.
¿Y si el techo no existe? Decìme què pasa si es todo sensaciòn de asfixia, pero hay aire, e infinito, o por lo menos distancia suficiente para caminar erguida. Yo me animo amigo, yo me paro, y si me golpeo y me duele, y si caigo desmayada por lo menos sabrè algo. Como sè ahora, y te lo digo es secreto, no me pisaràn reptando, no pueden.

Wednesday, March 05, 2008

Chivo expiatorio

http://www.abarcalabarca.blogspot.com

Tambièn allì hay palabras.

Wednesday, February 27, 2008

flan

Él logró desarmarme, de golpe. Esa noche de río yo era una con mi armadura. Yo impenetrable, yo seca de lágrimas.
Fue tan solo el roce de su mano en la palma de mi mano, fue tan solo necesario que me clavara eso ojos de agua en los míos para que caigan mis armas.
Temblé, y no me abrazó. Continuó rozando con su presencia la mía.
Me cubrió de su silencio y ofreció un cáliz del que quise beber, y quiero, pero ahora sé, ahora sé.
Corrí, sin irme. Me fui, quedándome.
Y anclé ahí, en ese puerto, al que no llega ningún barco.

Me fui para que me vieras irme, quedándome sentada a tus espaladas. Tu imagen, y luego tu imagen.

Te pedí de rodillas que me dijeras no, y no dijiste nada.

Quiero dolerme ahora, quiero sanar y no puedo, porque tu dedo sigue adentro de mi llaga. Tu dedo que es caricia y violencia. Tus ojos, Dios, tus ojos, que me miran de una forma que no comprendo. Miráme con desprecio, con asco. No me mires con dulzura, no me abraces para decirme .... ya no puedo ni explicar qué me dijiste.

Wednesday, January 02, 2008

Sueño de una noche de verano

Hizo tanto calor anoche que dormí de a ratos, como saltando, pero sin saltar, por el calor ¿viste?
El sudor en mi espalda que se enfriaba con el viento del turbito minúsculo que tengo a los pies de mi cama me asustaba. En mi cabeza el mandato materno "cuidate, si se te enfría el sudor te podés enfermar".
El mandato materno más fuerte que la presión del calor. Entonces la sábana, por lo menos en la espalda, cuando mi espalda daba su frente al ventilador.
Dormí de a ratos y soñé poco, durante la noche. Por la mañana seguí durmiendo, así de a ratos, y soñé más.
Tuvimos que subirnos de golpe a cualquier auto, cualquiera. Pararlos en la ruta, pedirlos prestados. Tenían que ser dos autos, por más que entráramos todos en uno, porque a la vuelta seríamos muchos más. Dos autos buscamos.
Muchos automovilistas nos sortearon, pudieron no frenar. Un auto, un pequeño auto amarillo, un Volksvagen (o como se escriba porque ahora me doy cuenta de que nunca tuve la necesidad de escribir esto, pero sí lo pronuncié, y es tan lindo pronunciarlo). El otro auto estaba pintado de varios colores. Yo iba a manejar, pero no lo hice, porque alguien se desesperaba por hacerlo.
Yo quise ver qué llevaba en mi mochila. Y sí, tenía el equipo de mate, pero el mate estaba sucio y el termo, los termos vacíos. Desde ese momento sólo me preocupaba la suciedad del mate, sin bolsa de polietileno, en mi mochila. Ahí recordé que debería haber agarrado una bolsa, cuando agarré tantas cosas del aula, cuando estaba ordenando, el desorden constante, el armario vacío, los niños, los niños, por todos lados.

"Vamos a tener que subir por acá". Dijo el conductor. Ya no podíamos distinguir dónde se encontraba el otro auto, a ellos debíamos seguirlos, pero los habíamos perdido. Entonces el imperativo era llegar, llegar, a tiempo, como sea. Había algo de persecución, pero no necesariamente estaban detrás, estaban arriba, en todos lados. La persecución era ese imperativo, ese tiempo, y ahora esa colina empinada.
Subimos igual, el auto no resistiría.
Subimos igual, pero no hay camino.
Subimos igual, y casi la muerte, casi el vacío.
Cambiarnos de carril, aunque sea de contramano. Para llegar, porque es más peligroso el fin del tiempo que el vacío, que la muerte.
Llegamos.
escaleras blancas de yeso. gente conocida y gente que no. todos haciendo ladrillos de dulce de leche. todos abocadísimos a su quehacer. concentrados.
Extraje de mi mochila un bizcochuelo, enorme, lo partí en mil pedazos, y los obreros vinieron a merendar.
Allí estaban ellos, entre los obreros, allí estaban y recién ahora me doy cuenta de que los extraño tanto. Que ella tuvo un hijo que lo llamó Lucas, y es tan pequeño, pero no tanto como para que yo no lo supiera. Dios, cuánto los extraño, y no es justo llorar, no quiero llorar. Y lloro, y no puedo dejar de llorar. Porque nos prometemos que nos vamos a ver más seguido, juramos que ni bien termine la merienda nos vamos a pasear por algún lugar. Pero lloro, porque sé que es mentira, no podría explicar por qué es mentira, pero lo sé. Tampoco puedo explicar por qué lloro, pero lloro.
No les voy a decir que en mi mochila tengo un paquete enorme de Chocolinas. No les voy a decir nada, y se las voy a dejar cuando me vaya, casi por descuido, para que piensen que es un milagro, y puedan merendar mañana.
Tengo miedo de la colina esa, a la vuelta. Será hacia abajo.

Wednesday, December 26, 2007

El vino del vértigo

"Dicen que cuando llegó a los pagos de Yacochuya, Michel Rolland sufrió de síndrome de mareo embriagador con agudización de sentidos concomitante. El mismo que paralizaba a Jimmy Stewar persiguiendo a Kim Novak en empinadísimo campanario conventual según Hitchcock. pero en Salta. Vértigo puro. Nada más normal tratándose de un paraje de 2.035 metros sobre el nivel del mar.

El famoso enólogo del Pomérol no se arredró, se dejó llevar por el trance y descubrió oro. Que en léxico vitícola equivale a terroir deslumbrante. Bendecido por esa mágica confabulación de virtudes terrestres & climáticas que engrandecen al más patrio de los cepajes tintos: el Malbec."


El texto no es mío, pero me pareció fantástico, exuberante. Lo tomo prestado (cuando tomar es un verbo taan adecuado) y rindo un homenaje a su autor.
Siempre intuí que para entender realmente a Hitchcock había tomar taninos.

Monday, December 24, 2007

Las reglas de la bombachita rosa (también aplicable a las navidades)

  1. Costumbre de consumir doce pasas (preferentemente de uva) exactamente a las doce.
  2. Cuando suenen las campanadas. Y si faltan campanadas preparar previamente a un tío o sobrino con aptitudes musicales para que imite el sonido faltante.
  3. Si bien se sabe de ciertas tribus que conservan la misma consumbre con nueces, la operación resulta más complicada. En esa tribu también se sostenía que debía pedirse un deseo por cada nuez y saltar con un solo pie mientras tanto.
  4. No levantar el mantel hasta el día siguiente, y de ser posible no levantarlo tampoco ese día. Será mejor tirar el mantel y todo lo que haya quedado encima.
  5. Brindar de pie, y nunca con agua.
  6. Si el padrino alcohólico en recuperación se niega, oblígueselo cuando menos a levantar la copa.
  7. Es necesario mirar a los ojos cuando se brinda, aún cuando se trate de una reunión numerosa. Si bien el rito puede demorar un buen rato, no debe descuidarse la ingesta de pasas de uva. Se recomienda que se realicen ambas operaciones al mismo tiempo, o bien coordinar la reunión en dos grupos previamente organizados que se dividan las importantes tareas.
  8. No será necesario comprar pirotecnia, siempre el vecino tendrá suficiente para que la mera visita al balcón colme los corazones ansiosos de pólvora.
  9. El helado cerca del ventilador no es una buena idea. Si bien ambos son necesarios debe realizarse una opción. Se recomienda considerar este momento de optar como símbolo de las opciones a considerar en el año advenidero.
  10. Las damas se encontrarán estrenando ropa interior rosada, no será requerida una prueba fehaciente del cumplimiento de dicha norma ya que se confía en la buena voluntad de las festejantes.
  11. El corcho de la sidra debe golpear el techo y luego alguna cabeza (evitando siempre los ojos, como con tanta otra cosa), luego de lo cual se dirá "alegría, alegría, te casás". El implicado deberá al menos simular alegría.
  12. Reglas básicas para llamados telefónicos de Felicitaciones:Uilizar oraciones unimembre del estilo: Felicidades, Feliz Año, Los mejores deseos, etc.
  13. No profundizar en ninguna conversación, recuérdese que las líneas estarán ocupadas y más de uno querrá hablar con esa persona con la que ud. se encuentra hablando.
  14. Por sobre todo recuérdese que a dichas personas las vio ayer y las verá mañana.
  15. Si la conversación amenaza con profundizar aléguese un "hay mucho ruido acá, no te puedo escuchar nada".
  16. Reitere alguna oración unimembre de las anteriores y cuelgue o pase el teléfono a algún otro desdichado familiar.
  17. Si puede seguir al pie de la letra estas simples pautas y terminar la jornada de buen humor y con ánimos de seguir viviendo, seguramente se halle preparado para un año más. ¡Felicidades! Que tenga un próspero año.