Sunday, September 17, 2006

Sonia, las palabras y el tiempo

Si entrecierro los ojos puedo ver el día a través de mi persiana. La que llevo a cuestas.
Freud necesitaba cocaína para escribir y yo necesito ganas.
Tiempo... también. Pero otro tiempo.
Sobreviene el deseo de llenarme de actividades para tener excusas ordenadas para no querer hacer nada y estar en mi legítimo derecho de no querer.

Los desaparecidos que forman parte de nuestra memoria colectiva están más presentes que yo.

Él tiene nostalgia y yo ya ni eso.

De todos modos si me cruzo de vereda y me miro sin violencia veo como todo se mueve. Lento, pero se mueve.
Al paso que voy ya es claro que no voy a llegar muy lejos, que por más que la apure, la muerte va a sorprenderme cuando duerma y crea que ya no es necesario morir, que la vida, la vida...

Alcanzar la palabra antes de la palabra. El símbolo puro, la transferencia total, completa y fiel de esa otra realidad, que es única en cierto modo porque es propia.

Jugar con las palabras de este lado no es más que adecuarse a esas reglas que otros prefijaron y si bien los límites pueden empujarse, salir es imposible.

Imágenes sueltas dado que como se dijo "la imagen precede al lenguaje y procede de la percepción". Pero nunca fui buena para dibujar. Entonces es difícil. Y a mí, que lo difícil me aburre, que aborrezco lo que me cuesta y aún así es lo único que sigo intentando, hoy no voy a dibujar.

Abrir cualquier libro y leer dos o tres renglones. Luego podré doblar el borde de la página a falta de señalador. ¿Cuándo te enseñó tu mamá a hecer eso? Y estar segura de que fue ella porque ella lo sigue haciendo. Y aunque vos no lo hagas más y prefieras señaladores vistosos y significativos te acordás de que en algún impreciso momento te fue enseñado. Y detrás de ese nimio recuerdo la soledad infinita que te carcome los huesos.

Tristemente Sonia llegó a casa, mucho más tarde de lo que suponía. Y esa súbita necesidad de escribir se apoderó de ella sin hacer caso del cansancio. Entonces no es tiempo ni ganas lo que se necesita, sino un deseo irrefrenable, que supere la conciencia, que tome el lápiz por su propia cuenta y no perciba el yo del escribiente.

"Mentirosa no" había dicho Sonia, y se retiró ofendida. Había dos o tres palabritas que no permitía pronunciar. Y aquellas copas dejaron salir la angustia, como venía ocurriendo religiosamente.
Amanece afuera y es domingo. Sonia dormirá hasta el mediodía y si Dios quiere un poco más. Siente la necesidad imperiosa de fumar un cigarrillo pero no se puede y mejor dormir.

8 comments:

chicoverde said...

"Alcanzar la palabra antes de la palabra"
Me recuerda a esa sensación prematura que tuve con Saussure en el cbc, de que esa delgada hoja de papel era una calcomanía lista para desmembrarse en adhesivo y residuo.


yo también tengo el estómago vacío de lenguaje
necesito 25 centavos y cáncer


"Si cada vez que veo a la gente de cada generación huir despavorida del terror sembrado por un par de libritos para refugiarse en la manada que alentándolos les infunde una vaga ilusión de poder, vuelvo a decirme, con la voz más cálida y grave que soy capaz de simular en mi imaginación:
-¡Ahhh-ayyy ... ! ¡Si supiesen fumar! Si tuviesen un cigarrillo, o alguna otra forma de certidumbre humana para llenar ese vacío de saber o ese vacío de hacer que se produce cuando uno, alucinado, siente saber, o cree saber... Si para esos instantes de terror a la incertidumbre, o de regodeo soberbio con un par de certezas recién venidas, este inmenso arsenal de mercancías les ofreciera algo que los ayude a permanecer allí, hieráticos frente al terror gozoso de ignorar, o consternados bajo al goce terrible de saber, el destino originario de la filosofía quedaría, en ellos, cumplido ... !" Pero no: incluso buenos fumadores, consumidores de hasta dos paquetes diarios de Marlboro Box, salen disparados del pozo del saber o de las cimas de la incertidumbre y caen sentados de culo -de culo inmenso, de culo de (xateopa) -justo en el centro del escenario del teatro de la política representativa burguesa."
Fogwill, "La filosofía: un destino menor"

las autoras said...

te quiero sa
te quiero porque vivís

las autoras said...

¿Cuándo te enseñó tu mamá a hecer eso?



por qué tan femeninas. por qué tanto querida que confiesa.
creo que lo tenemos impregnado en la piel. lloremos, lloremos nosotras que podemos!



putos todos
(hoy ganó florecia de la vega - ahora de la v- me enteré cuando mi amiga l. leía sobre adorno, bajtin y barthes)
conservar el anonimato

necesito sacarle la correa a la parte snob



g

lara said...

Freud necesitaba cocaína para escribir y yo necesito...

¡¿qué es eso que necesitamos!?

Y la realidad es que generalmente uno se inspira cuando está con alguna molestia interna, en su mayoría con penas de.. (ya todos lo sabemos, malditos)
Aquel dolor punzante e interno pareciera vomitar las palabras sobre el papel, y luego las mismas se ordenan solitas como por arte de magia.

El arte por medio de la escritura... me gusta, liberaaa!

chicoverde said...

discrepo un poco con Lara
generalmente no necesitamos nada para escribir más que una lapicera o símil

aunque le debo la gracia a pequeños disparadores:
un viaje en tren
horas de insomnio
una caminata

si se quiere necesitamos droga, pero en su significado más amplio: sustancia externa que estimula o deprime

Hélène said...

Si, coincido. (Ja, esto ya parece un talk show). Para escribir no se necesita nada. Al contrario, escribir es una urgencia, una necesidad fisiológica.

Lo demás son decorativos, adornos del arbolito de navidad que pueden quedar colgados todo el año.

lara said...

No necesitamos ningún tipo de estimulante decorativo. (Esos a los que Helene declara como adornos de arbolito de Navidad)

Pero siempre tenemos algún motivo en el inconciente pa' hacerlo.

Expresar, expresar. Expresar algo.

lara said...

Aguante el blog tak-show.